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Iron Maiden hizo historia en el Estadio Nacional. Fueron dos horas exactas de una artillería rockera precisa, sincronizada y apasionada, que dejó exhaustos a más de 30 mil fanáticos que vibraron con cada una de las canciones que interpretó la banda, comandada por el inagotable Bruce Dickinson, un pequeño cantante que sobre el escenario se transforma en un gigante capaz de emocionar y manipular a la masa a su antojo. El resultado: el más intenso espectáculo de rock hecho en Lima en toda la historia.
El coloso de José Díaz se transformó durante cuatro horas (tiempo en el que también desfilaron los locales de M.A.S.A.C.R.E. y la inglesa Lauren Harris) en una especie de templo con fieles correctamente vestidos con un polo o accesorio alusivo a Iron Maiden, que no dejaron de cantar los 16 temas que la banda entregó sobre el escenario, una enorme plataforma que estuvo ausente de artificios, como la pirotécnica prometida y los más de 4 muñecos Eddie, de los cuales sólo salió uno. Pero eso no importó, la música del grupo reemplazó toda carencia técnica. La gente pagó por ver a Maiden y eso fue lo que se les dio, y con creces.
La banda repasó su época dorada, una deuda eterna con nuestro país. Entregó los picos más altos de su carrera con un avasallador sonido que mostró al sexteto en el momento pleno de su carrera. Una a una fueron saliendo los clásicos que escribieron la historia del heavy metal en el mundo: “Aces High”, “Wrathchild”, “2 Minutes to Midnight”, “Children of the Dammed”, “Phantom of the Opera”, “The Trooper”, “Wasted Years”, mientras el telón del escenario iba cambiando de acuerdo a la temática de la canción.
Prometen regresar al Perú en dos años
La nostalgia invadió el recinto entre el público, y es que Maiden fue el soundtrack de vida de casi todos los que ayer nos encontramos en el Nacional, en épocas donde creer que estaríamos ante ellos era más que un sueño, ilusión que terminó al escuchar la épica “The Rime of the Ancient Mariner”, acaso una de sus mejores canciones, que dio pie a “Powerslave”, la clásica “Run to the Hills”, “Fear of the Dark”, “Hallowed by the Name” y “Iron Maiden”, donde Eddie salió a saludar al público vestido de Cyborg.
Pero, sin duda, lo que más emocionó a los fanáticos fue escuchar de boca del propio Bruce Dickinson la promesa de regresar al Perú en un par de años y de incluirnos en su siguiente documental. “Esta es la primera vez que estamos en Lima, pero les prometo que no será la última. Mis amigos de Perú, volveremos en dos años”, dijo el cantante, eufórico por las alabanzas de sus fieles, ahora en éxtasis con la noticia de un futuro retorno. El canto siguió con la mítica “The Number of the Beast”, “The Evil That Men Do” y “Sanctuary”. Que la historia se repita, el Perú se lo merece.
Set list:
Aces High
Wrathchild
2 Minutes to Midnight
Children of the Dammed
Phantom of the Opera
The Trooper
Wasted Years
The Rime of the Ancient Mariner
Powerslave
Run to the Hills
Fear of the Dark
Hallowed by the Name
Iron Maiden
Encore:
The Number of the Beast
The Evil That Men Do
Sanctuary
Terra
Con un show lleno de luces y sobre todo, buena música, el sexteto conquistó a los más de 35 mil espectadores en el Estadio Nacional
Inolvidable. No existe otra palabra para definir la experiencia vivida anoche en el Estadio Nacional. El viejo coloso de José Díaz se convirtió en un santuario de almas oscuras (y sufridas, no solo en alusión a aquellos que pasaron la noche a la intemperie, en las inmediaciones del lugar, en busca de las mejores ubicaciones, sino también a toda esa caterva de fanáticos que esperó por la Dama de Hierro por más de tres décadas). Premio para todos ellos. Y para nosotros, también coleccionistas de todo lo que la banda británica ha lanzado desde 1980 en adelante. Lo de Iron Maiden anoche se pareció mucho a esas gestas heroicas protagonizadas por superhéroes de mundos extraños: seis gladiadores que encendieron una llama eterna que el público supo corresponder con brazos en alto y gargantas rojas.
Fue una noche de vigencia, pero también de nostalgia por aquellas canciones que muchos escuchamos primero en vinilo, luego en caset y más tarde en CD: de la rauda “Aces High” a esa joya de colores árabes llamada “Powerslave”, pasando por “2 Minutes to Midnight” y “The Trooper”. Y hubo lugar para “Run to the Hills” y, por supuesto, para “Wasted Years”, uno de sus clásicos más llenos de sentimiento; y un himno de himnos: “The Number of the Beast”.
No hubo pirotecnia, pero sí cuerpos de músicos veteranos (pero jóvenes de espíritu) que recorrieron la tarima de lado a lado, y un cantante que derrochó carisma en cada gesto: Bruce Dickinson demostró por qué es el vocalista preferido por los fanáticos de la “Bestia”. Su voz fue siempre un grito de batalla. Y ni qué decir del trajín de Steve Harris con el bajo, un músico digno de ser inmortalizado en un monumento.
El coloso enloqueció con la aparición de Eddie, la monstruosa mascota del grupo. Y nuestros respetos para los miembros restantes: Adrian Smith, Dave Murray y Janick Gers en guitarras, y el extrovertido Nicko McBrain más atrás, en los tambores. Solo nos queda agradecerles por tantos años de vigencia, pues como dijo Dickinson: “Iron Maiden es mucho más que una banda de heavy metal”. Iron Maiden, señores, es Iron Maiden, una familia de músicos que ha trascendido más allá del género fuerte y que ha sido capaz de tender puentes entre varias generaciones. Una banda grande, muy grande, hecha para gestas heroicas y coliseos copados de almas. Una banda que aterrizó una tarde en Lima y nos dio todo lo que podía dar.
DESAGRADABLE INCIDENTE
Lo único lamentable fue que personal de seguridad del grupo británico despojó de su tarjeta digital a uno de nuestros fotógrafos cuando realizaba su trabajo. En el dispositivo habían quedado registradas imágenes del concierto. Luego nuestro reportero gráfico fue obligado a salir del Estadio Nacional sin que se le devuelva la tarjeta.
El Comercio
La mítica banda de heavy metal se presentó anoche ante cerca de 40 mil asistentes, que corearon los mejores himnos de la ‘Doncella de Hierro’. Los británicos prometieron volver en dos años con un nuevo álbum bajo el brazo.
Cuando se presencia uno de los mejores espectáculos en la historia de nuestro país, no queda más que agradecer. Anoche, el sexteto británico Iron Maiden dejó atónitos a los cerca de 40 mil espectadores que abarrotaron el Estadio Nacional – todo un récord de asistencia en nuestro país – con una selección de sus mejores temas.
La noche comenzó con los peruanos de M.A.S.A.C.R.E, que, pese a su corta presentación, dejaron conformes a los fanáticos. Luego, le tocó el turno a Lauren Harris, hija del bajista Steve Harris. Su estilo ‘power pop’ contrasta con la música de Maiden, pero el público peruano, respetuoso y comprensivo, celebró los temas de la engreída del líder de la ‘Doncella de Hierro’.
Tras ello, llegó el gran momento. Con unos minutos de retraso – que se hicieron notorios debido a la gran expectativa de la afición –, inició la presentación de Iron Maiden. Las luces se apagaron, el público se calló y, luego de unos segundos, apareció en las pantallas gigantes imágenes de la banda con el tema Transylvania de fondo. Los griteríos de los espectadores eran ensordecedores. Sin embargo, hubo un silencio sepulcral cuando inició el Churchill Speech. A su término, la ‘Doncella’ arrancó su concierto con Aces High.
Así, el sexteto británico brindó, durante casi dos horas, un excelente repertorio de sus mejores temas, entre los que destacaron 2 minutes to Midnight, The Trooper, Run to the Hills, Hallowed be thy Name, Iron Maiden, Fear of the Dark, entre otros.
La última canción de la noche fue Sanctuary . Antes de partir, Bruce Dickinson, visiblemente emocionado por el apoyo del público peruano, aseguró que el próximo año Iron Maiden estrenará nuevo material, el que estará seguido de una nueva gira, que los volverá a traer a nuestro país.
“Son un público maravilloso. Es la primera vez que venimos a Perú, pero definitivamente no será la última. El 2010 editaremos un nuevo álbum en estudio y, en dos años, estaremos de regreso a este hermoso país”, dijo el vocalista de la ‘Doncella’.
Peru21